Durante la etapa de la adolescencia, el joven va construyendo de forma dinámica su identidad personal; pero el proceso se hace en relación con los otros, con su entorno y con la capacidad de diálogo.Con estos elementos Duque (2007) afirma : "La única manera que tiene el adolescente de romper con el mundo anterior y construir una autonomía y una identidad auténtica es la socialización; y es a través de una sana relación con los otros : "Sus iguales" se puede estructurar una personalidad autónoma y auténtica"
El descubrir sus capacidades intelectuales permite al joven crecer en conciencia de su propio valor, además de reforzar su autoimagen positiva, aumentando a su vez su sentimiento de pertenencia hacia la sociedad en la que vive, donde se descubre activo y en alguna forma : Necesario.
Ahora todo esto puede tener una limitante; y saber esto nos ayudaría a comprender qué pasa en su mundo de fe porque podría vivir una fe desvinculada de lo concreto, de lo circundante. Duque (2007)2 refiere: " Esto es muy importante para la fe, porque puede distanciar los aspectos de la fe de la realidad concreta que le rodea y entenderla de una manera abstracta"Y es preciso por lo que el adolescente en su capacidad de abstraer y en su tendencia general a construir teorías, (según la formación de Piaget) éste puede elaborar ideas desligadas de lo circundante. Quiere decir: Que el adolescente entra en el terreno de lo probable, y de lo posible ante un evento concreto.


